Mestoyendo
II
Memorias
de viaje a Perú
Febrero
2014
Autora:
Betty Pais
Comentarios:
Adri
Jamele
Pety
Mecozzi
1er. Día: 31 de Enero
Y acá estamos, encarando un viaje muy especial, muy
deseado por todas desde diferentes lugares. Pety ya realizó parte del recorrido
en un viaje anterior en 1991, donde se había mandado “solita” en albergues ,casa
de familia de un conocido del hermano de Mabel y el hotel de Machu Picchu… si,
ese que ahora… es Sheraton!!!!. (Y… yo soy así…).
Por supuesto agregamos lugares que un montón de
amigos nos recomendaron y otros que habíamos visto viajando por La Maravillosa
internet…
Así adosamos líneas de Nazca, por Lucrecia, Cañón del
Colca, por mi sobrina, había que ir a buscar los ángeles arcabuceros que compró
Javi en Cusco, etc., etc., etc.
Para Adri también era un
destino deseadísimo, en realidad fue su primer destino internacional deseado,
lo iba a realizar con Estrella y Diego, hasta que el Urubamba enloqueció, allá
por el 2011 y arrasó hasta con partes de la misma Aguas Calientes. Nos contó un
guía de allá, que tardaron en sacar a los turistas casi 3 meses; porque solo
podían acceder por helicóptero. Debido a esos acontecimientos el viaje se
esfumó y la guita mutó a su viaje a Europa (pero el blog de ese
viaje le corresponde a ella solita).
Y para mí, ni hablar… había visto una revista con la nota del
descubrimiento hecho por Hiram Bingham de Machu Picchu cuando tenía 14 años (yo tenía 14… Machu Picchu un
poco más) y esperaba para entrar al dentista… fue leer esa nota y prometerme que
alguna vez iba a ir…
Era osada al pensar eso, en mi casa no había
prohibiciones, ni mandatos, pero se sabía que los de clase trabajadora no se
daban el lujo de viajar, eso era para otros… en los planes estaba: tener casa,
tener auto, pero viajaban al exterior los ricos… de hecho en mi casa estuvimos
casi 10 años sin salir siquiera de vacaciones.
Así que era “distinto” que yo me encontrara
diciéndome eso… y fantaseando con la idea de viajar… pero el bichito me picó en
ese momento, donde me sorprendí haciéndome una primera promesa.
Después la vida me entretuvo: enamorándome,
estudiando, estabilizándome en mi profesión, siendo una feliz madre y el viaje
quedó postergado, pero jamás… descartado.
Yo sabía que iba a llegar…
A los 40 me lo había prometido como regalo, pero la
vida me entretuvo de nuevo… ni me acuerdo en que…
Igual… dentro de mis cualidades/defectos, está la tozudez
y a mis jóvenes 50 añitos, el proyecto del viaje emergió con toda la fuerza y
fue ahí… en el momento ¡justo!.
En realidad en mi loca fantasía, yo me había
organizado un itinerario, como soy muy organizada (?) (Como es muy organizada) lo tracé
de lo micro a lo macro… me había dicho: PERU,
Guatemala, México, Italia, Paris, Grecia, Egipto, pero, como muchas cosas en mi
vida, parte planifico, parte la vida planifica por mí…
Primero viajé a Europa y después me quedó Perú y una
vez más confirmé el caos como directriz de mi vida.
Pero ahí estábamos esperando el avión en Ezeiza y con
la firme decisión de ir al VIP de American Express… ¿por qué?
Porque aparte de merecerlo!!!! Adriana había averiguado
que los que tenían la tarjeta podían usarlo y era precioso… (Por lo menos
desde afuera), llegamos y si… Adri podía pasar y Pety y yo…
también, claro… pagando la módica suma de 50 Dólares; después de agradecerles la amabilidad, no sé… la expresión “¿están
en pedo?”Nos pareció que no quedaba linda…
Así que nos quedamos disfrutando de la hermosa
espera… afuera y la jubilada del grupo… la pobrecita… (que tardó como cinco segundos en dejarse
convencer de entrar sola) si pudo disfrutar de los beneficios de
“pertenecer” y tomarse jugos, comer sándwiches ,etc. eso sí, rápido para no
dejarnos solas.
El vuelo fue muy agradable y con nada destacable, (solo que
cruzamos la cordillera, vista impresionante, vimos el Aconcagua y su
magnificencia) sin problemas, sin turbulencias, bien atendidas por Lan,
partimos a horario y llegamos ¡perfecto! a Santiago, donde hacíamos el
transbordo. Y ya en nuestro 2do. avión rumbeábamos a Lima!!!!.
Llegamos puntuales y mientras esperábamos las
valijas y tratábamos de adivinar por donde salían, sin ponernos de acuerdo,
pero… en sincro “barrimos” el lugar custodiando las salidas… Adriana fue la que
dio con el lugar correcto donde iban llegando nuestras valijas… una, dos… se
iban yendo los turistas y nos faltaba el bolso de Pety… (La pobrecita de la familia esta vez solo
llevó un bolso), no hay apuro… estamos de vacaciones…
Peeeerooooo, cada vez nos acercábamos más a la
salida de las valijas y… nada, sólo quedábamos 5 ó 6 (7… 8…) y ya todos con cara de
pocos amigos…
Ahí otra vez el trabajo de equipo: una seguía
esperando, otra preguntaba a algún empleado y Adriana metida no sé en qué lugar
logra dar con el bolso que había perdido sus manijas en algún manipuleo “delicado”
de alguno de los encargados. Ahí, otra vez dos de nosotras a realizar el
reclamo para recibir 20 dólares de seguro, mientras la otra iba a buscar a la
persona que nos venía a recibir. (El trabajo de la semana y el esfuerzo de los compañeros
nos llevo a un resultado favorable Macaya).
Saliendo me
sorprendió ver que había personas encargadas de control (policías aeronáuticos que les dicen)
con perros Beagles, los pichichos olfateaban y hasta circulaban tranquilamente
por arriba de las valijas, después de superar el impacto de ver que un BEAGLE es capaz de realizar algo distinto a
dormir arriba de un sillón, (ver imágenes varias de la Dyna en el Facebook de Betty)
e imaginando que eran elementos claves en la búsqueda de drogas o bombas, me
explicaron que los congéneres de la Dyna… se encargaban… de… descubrir
ALIMENTOS, siiiiiiiiiiiiiiii, ¡¡¡Coherencia!!! la mía es experta en descubrir
comida y pedir que se la den!!!!!!!!, Dyna: te conseguí laburo!.
¡Todo bien! Afuera en el estacionamiento ya nos
esperaba nuestro guía de Pacífico con un cartel que fue nuestro faro en todo el
viaje: “JAMELE Y OTROS” y como si esto fuera poco, Pety tenía la excusa
perfecta para hacer la primera compra: una valija!!!!! (No saben lo que me costó ir a Falabella a
gastar plata… igual me salió carísima).
Mientras íbamos para el hotel “Allpha Hotel and Suites”
en el concheto barrio de Miraflores de Lima (éste y San Isidro son los topppp) nos
iban dando una sucinta idea de Lima, la influencia del puerto del Callao (2do.
en importancia en América), algunos parques, el crecimiento de la ciudad y otros
datos más, pensaba, que lindo que la gente hable bien del lugar donde vive, ¿En
Argentina? Te la debo… estaríamos diciendo todo lo malo que hay… y con lujo de
detalles.
Llegamos a nuestro bello hotel, confortable y con
una magnífica atención, que fue una constante en Perú.
¿Pauta a seguir en Lima?: se deben pedir los mensajes
a la tarde para saber a qué hora te van a pasar a buscar a la mañana siguiente (hiper
puntuales) y si no estás seguro de entrar o salir del hotel, ni te acerques a
la puerta porque se zambullen en palomita desesperados para abrírtela (eso lo
aprendimos después de ver como se comía varios amagues el portero cuando apenas
mirábamos la puerta). Al dejar cada hotel te mandan al toque una encuesta donde
tenés que calificar la atención (lo mismo después de una salida o recorrido o
al salir de un pueblo) y algunos de los ítems son; si te abrieron la puerta y
si te llamaron por tu nombre.
Síntesis: habitación, foto, baño, noni!
(Ahí comenzó nuestro síndrome de robo de jabones,
crema enjuague y demás chucherías que hay en las habitaciones de los hoteles.
Ahhh, además en la caja de seguridad había 2 monedas de 2 dólares (que me
guardé) y parece que son de una serie limitada).
2do. Día Sábado 1ro.
De Febrero
Nos
despertamos como nos pasaría en todo el viaje, antes que suenen los celulares y
que nos llamen de la recepción del hotel, (yo a eso lo llamo… estar JO VA TAS),
(yo también).
Nos
cambiamos y nos fuimos a desayunar en: Planta
Baja para nosotros, 1° piso para
ellos; no usan el concepto de Planta baja.
El
lugar donde desayunábamos era bonito, daba a la calle y tenía pinturas de
lugares diferentes del mundo: Venecia, Paris, sinceramente esos cuadros
parecían fuera de contexto, pero calculo que apuntaban a dar familiaridad a los
extranjeros (hablemos
sin saber 1).
Mientras
desayunábamos veíamos por las amplias ventanas y eso nos acercaba a descubrir
cómo funcionaba el transporte: tienen un Metrobus lindo, moderno como el
nuestro (del hotel no lo veíamos), pero el resto del transporte es bastante
precario y deficiente; nos contaban que recién ahora está empezando a
organizarse. No hay colectivos como acá, hay especies de traffics o micritos
que no tienen número, ni indicación de los lugares que recorren, en reemplazo
de eso en cada parada baja un encargado (acompañante del chofer) que vocifera los
lugares que va a recorrer y arenga (no me acuerdo con que palabras exactamente)
a que se suban y rápido los posibles
pasajeros, realmente es muy loco que se manejen de esa forma; lo de los taxis:
merece un párrafo aparte. (Hace 22 años cuando fui por primera vez pasaba lo mismo,
y creo que los micritos y traffics eran los mismos… jaja).
Nos
pasaban a buscar a las 8:30, así que después de desayunar esperamos en el hall
del hotel, la puntualidad y la eficiencia (eso iba a hacer una constante en el
viaje) dos características a destacar, por lo que antes de la hora ya estábamos
subiendo a nuestro transporte.
Cuando subimos ya había algunas personas (mexicanos ellos) y pasamos a buscar a otros por hoteles de la cercanía.
El
guía (como todos los que nos tocaron) hablaba con mucho conociendo de los
lugares que visitábamos. Íbamos a recorrer las principales calles, plazas,
parques de las zonas de Miraflores y San Isidro (lugares conchetos de allá
similares a nuestras zonas vacanas) nos repetían que eran zonas donde se podía
permanecer hasta tarde y que era seguro.
Ahí
el guía nos contó los horarios que manejaban los peruanos, y que nos ayudaron a
conocer algo de sus costumbres: desayuno tipo 6, almuerzo a las 12, merienda
tipo 16 hs y cena a las 19 hs. A esa altura nos espantamos que comieran taaaan
temprano, aunque después ya en Cosco (no me miren mal, se dice así) (Ay ella… tan
culta y respetuosa de los usos y costumbres locales…) fuimos a comer
pizza antes de las 20 hs., mostrando que nos habíamos “peruanizado”.
Nuestra
primera bajada fue en el parque del Amor, un bello… parque, obvio; pegado al Pacífico
donde el espacio se encontraba demarcado estratégicamente con coloridas flores,
decoraciones en mosaicos, combinando con esculturas que invocaban al amor. En
el centro hay una pareja besándose casi recostados, creación del escultor
Víctor Delfín (onda Botero) (que generosa…). Se notaba que había sido
“inspirado “en el Parque Güell, ya que había efectos del mosaiquismo muy
marcados (sigue
la generosidad…).
Ahí
pudimos ver por 1ra. vez el Pacífico, que es realmente: imponente… bellísimo
con sus aguas transparentes y frías ( según nos contaron).
Lugo
de las consabidas fotos volvimos a subir al bus y nos dirigimos a ver Huaca
Puclana que son pirámides preincaicas que se encuentran en pleno proceso de
restauración. Las reconstruyen siguiendo el sistema de “librero” (hileras
verticales). Son una serie de pirámides (duplica) truncas (no las hacían más
altas, porque sabían que con los terremotos no iban a soportar) que cumplían
funciones religiosas; son templos secundarios, pero esto complementa a las pirámides
(triplica) principales que se encuentran en el sur de Lima: el complejo se
llama: Pachacamac, son 14 en total, que para recorrerlas hay que contar con un
vehículo porque hay una considerable distancia entre ellas. No podíamos agregar
nada más a nuestro recorrido, pero me parece un lugar para ir (ténganlo en
cuenta si vienen).
Recorrimos
las calles de San Isidro: ciudad que se nota claramente en ascenso y
florecimiento económico, puesto en manifiesto por el rearmado de calles,
plazas, paseos .y un aprovechamiento turístico de lugares bordeando el
Pacífico; se la ve en pleno proceso de reconstrucción turística.
.
La
próxima parada fue: Plaza de Armas. Allí fuimos a visitar la catedral, que como
en la mayoría de los lugares se encuentra en uno de los frentes, enmarcando la
plaza. Es realmente muy bella: fachada renacentista, con 3 puertas y 2 grandes
torres, soportó 9 terremotos, que fueron imprimiéndole cambios internos y
externos. En su interior tiene 5 naves y muchas Capillas, que tienen una serie
de retablos de distintos orígenes y siguiendo diferentes estilos: renacentista,
gótico, barroco, entre otros, adorando a distintos santos.
Como
todas las iglesias en Perú, fue construida sobre un templo aborigen (plan de
sometimiento religioso excelentemente planeado y mejor aún ejecutado), allí se
encontraba el templo de Puma Inti . En la nave central tiene un lugar
destinados a los apóstoles, es de madera tallada muy bien realizado y en otra
de las salas, se encuentra la mesa donde San Martín, al que ellos también
llaman Padre de la Patria, (Ehhhhhh… es nuestro, chabones!!!) había firmado el
acta de Independencia.
En
la catedral se encuentran los restos de Pizarro, que la fundó (yo lo hubiese
destinado otro lugar, pero…). La alta religiosidad de los peruanos hace que la
visión de la llegada del español, no sea tan
negativa, realmente nos sorprendió, después profundizaremos sobre el tema,
igual me pareció interesante lo que nos plantearon, porque el culpar a los
propios incas de su destrucción como imperio, corrieron el eje de importancia a
los españoles y con esto se les quita el concepto de “poderosos”, igual tengo
otras lecturas, pero la idea fuerza del corrimiento me parece inteligente,
aunque polémica. (Hablemos
sin saber 2).
Una
vez que salimos, nos fuimos a cambiar dinero a un “arbolito” que nos recomendó
nuestro guía, en Lima se encuentran por todos lados, identificados con chalecos,
a los gritos pelados ofreciendo dólares, cuando te cambian te sellan los soles (moneda peruana)
para que no haya lugar a transfugueadas, el cambio estaba: 100 dólares = 280
soles. Necesitábamos comprar rápido porque no teníamos ni para comprar agua.
Aún
en la plaza nos cruzamos con especies de comparsas, que yo al principio entendí
que era por los festejos de la virgen de La Candelaria, pero en realidad era
por el carnaval, venían bailando a ritmo de una música muy alegre con
hermosísimos trajes y algunos disfraces de pájaros de preciosos colores,
invitaban a bailar tirando espumas y papelitos y allí salimos a mover las
cachas, era el 1er. día y ya andábamos bailando por la calle-
A
pocas cuadras se encontraba el convento de Sto. Domingo, lugar donde se hallan
los restos de San Martín de Porres (vivió allí también) y Sta. Rosa de Lima en
el siglo XVII (santos de origen peruano). En el convento hay una sala dedicada
a Sta. Rosa de Lima con imágenes muy bellas de ella, representada con
imponentes cuadros. Cuando ingresamos donde están los restos de Sta. Rosa me
acordé que Lili (Liliana
Marega) me pidió que le escriba un pedido para ella, es lo
característico a realizar allí, así que recordando que en Paris le había encendido
una vela en su nombre en Sacre Coeur, tomé una servilleta y pedí por su salud y
su felicidad. Pety escrachó el momento con una foto para que esta vez sí
quedara un registro, ya que en Paris la filmación resultó fallida; al salir le
compré una estampita de Sta. Rosa para ella y de esta forma finalizábamos el
paseo de la mañana con nuestro grupo. También ahí se encuentra la 1er.
Universidad de América y una Biblioteca que es una joya por lo histórico de su acervo y colección.
Ahí
habíamos decidido ir al Museo del Oro, en el tiempo del almuerzo, Pety había
ido en su anterior visita y decía que era imperdible. Le pedimos al guía que
nos dejara lo más cerca posible, así que sobre una de las principales avenidas,
nos recomendó que nos fuéramos desde ahí en taxi, y fue tan amable que nos
quiso parar él mismo el taxi, bien… dijimos… mejor, va a elegirnos algo bueno,
él… conoce…
Y
ahí nos paró el peor taxi que había por la calle, un Tyco (o lo que quedaba de él). Allá
son muy famosos (pero con mala fama) los Tycos; según nos contaron. En un
tiempo se vendieron muy baratos, o sea que mediomundo (Peruano) los compró, después no
se conseguían los repuestos, se iban chocando, o sea… están hechos bosta, a eso
súmenle lo mal que manejan los peruanos, y si lo dice una argentina con lo mal
que manejan los argentinos… deducirán, que manejan mal de verdad…
Los
autos viven a los bocinazos (los que manejan los autos viven a los bocinazos),
todo el tiempo, por todos los motivos; es más, vas caminando y los taxistas te
tocan bocina como para ofrecerte el viaje, tan grave es que se observan en la
vía pública, campañas incitando a disminuir el ruido que producen las bocinas;
hasta “les sacaron” la bocina a los taxis (son geniales) para evitar el ruido,
por lo que ellos les pusieron “unas sirenas” para reemplazarlas, no se sabe que
es peor…
Bueno,
nos paró el peor Tyco que había, perooo se encargó de la negociación (en Perú
hay que regatear tooodoooo) ellos lo hacen automáticamente, yo, que soy mala en
esas cosas fui testigo de vendedores que se auto regatearon al ver que yo no
decía nada.
Quedamos
así: Pety y yo atrás, Adri adelante, al lado del chofer con cara de “de ésta no
salgo…” (El
truco nos salió bien a Betty y a mí porque era el primer viaje y no le dimos
tiempo a Adriana a reaccionar, ja…).
¿Los
cinturones de seguridad? ¿Ehhhh?... No se enganchaban, asi que cuando Adriana
vivenció el transito “in situ” y en 1er. plano, se abrazó al cinturón con las 2
manos, cual si fuera una cuerda de salvación (¡¡hay fotos que demuestran que no
exagero!!) no atinamos ni a hablar en todo el viaje, sólo nos animábamos a
intercambiar miradas y yo traté de encomendarnos a los 15 santos que habíamos
conocido recién, creo que hasta a Pizarro le rogué. Y mis súplicas tuvieron su
premio y… llegamos.
El
museo del Oro es privado, Sus piezas dan una idea, en general, de lo que
encontraron los españoles cuando llegaron a América, se ven piezas con uso de
los metales preciosos por razones religiosas, de estatus de poder, como
utensilios o como parte de sus vestimentas o atuendos.
También
tiene gran variedad de armamentos, realmente es muy completo. Nos quedaba el
tiempo contado para volver al hotel, ya que nos pasaban a buscar por ahí para
ir al Museo Larco e intentaríamos comer algo antes (para los que leyeron el
blog de Europa y se preocuparon por nuestra… alimentación… tranquilos en Perú:
comimos).
Con
el poco tiempo que había una ensalada de MC Donalds es una excelente solución.
En el Mc no hay sobrecitos con condimentos, tenés que tomar unos potecitos y
servirte los condimentos de recipientes grandes, había 2 salsas peruanas
picantitas. En Perú podés conseguir el sándwich de palta, las patitas se pueden
servir al plato y lo acompañas con la ¡¡¡Inca Cola!!!. Según nos contaron Coca
Cola en Perú compró a la INCA Cola porque perdía en la competencia con ella (ya
lo dice el viejo refrán “Si no puedes contra ellos… únete… las multinacionales
dirían mejor: ¡¡¡cómpralas!!!). Yo la probé y era rica, pero la fana del grupo
era Adriana. (Rica…
tiene un color amarillo fuerte, y un olor… mejor no sigo).
A
la tarde nos esperaba el mejor museo (al nivel de cualquier europeo) el Larco.
Nos pasó a buscar una traffic con una guía solo para nosotras 3, súper
simpática e informadísima. El museo está erigido en una mansión
Virreinal del siglo XVIII. Rodeado por hermosos jardines, pero cuando digo
hermosos no regalo ningún adjetivo, es más, soy avara con el concepto. Se
encuentra en una especie de barranca o subida frente a una pequeña plaza. El
ingreso es por unas escalinatas rodeadas por unos jardines exuberantes, de
bellas y coloridas flores, también tienen un lugar para comer algo, al lado del
sector del arte erótico, sobre las terrazas del predio, enmarcadas por columnas
y plantas colgantes, velas, se veía un lugar de ensueño.
Larco era un entusiasta del arte
precolombino con mucho dinero que dedicó su vida a comprar piezas que, al
principio las expuso en su mansión, como pudo. Luego, su hijo, hizo profundos
estudios arqueológicos y reorganizó la colección dándole coherencia histórica.
Pety lo había visitado en su primera visita, pero lo vio muy cambiado y
mejorado. Un párrafo aparte al sector de las huacas: im pre sio nan te: en cantidad y variedad. Mi teoría es que no
crearon una escritura porque no era necesario, con solo recorrer esa colección,
no queda ningún aspecto de la cultura preincaica o incaica de la que no tengas
información. Si van a Lima pueden quedarse sin probar el ceviche o la quinoa,
pero no sin ir a este museo. (Realmente yo tenía un muy buen recuerdo de ese museo, pero está completamente
renovado y muy bien presentado, cambiaron el acceso y la presentación de las
piezas, como dice Betty imperdible).
Biennn, día de mucho aprendizaje y
cultura, así que nos dirigíamos a aumentar nuestra cultura, ahora: alcohólica.
Nos llevarían a probar una bebida clásica de Perú: el Pisco Sour, (se dice
sauer, ¡brutos!) es un preparado en base a pisco, clara de huevo, jarabe de
goma (un especie de almibar), limón y yelo!!!! . Nos llevaron al bar “Pueblo
Libre”, se notaba que era de los tradicionales de allí, donde acompañamos el
pisco con un riquísimo sándwich con pollo, palta y esos condimentos clásicos
peruanos. Todo riquísimo y yo ante la falta de solidaridad de mis amigas con la
guía que no tenía sándwich, tuve que darle la mitad, para demostrar que de San
Martín en adelante los argentinos seguíamos siendo solidarios…
Pero este día no terminaba aún (no
puedo creer todo lo que hicimos en un día) y continuamos hacia el Parque de la
Reserva para ingresar al Circuito Mágico del Agua, un lugar precioso,
conformado por 13 fuentes decoradas con músicas y aguas danzantes de distintos
tipos y colores digno de imitar (yo diría copiar).
Volvimos al hotel, previo paso por
Falabella donde Pety se compró una preciosísima maleta (cuando dije valija me
miraron con cara de desconcierto).
Hotel. Baño. Noni.
(Me cansé de solo leerlo).
3er.
día
Tempranísimo:
6 de la matina, nos pasaban a buscar para ir a Pisco. Desayunamos en el Hotel,
dejamos las valijas grandes, ya que volveríamos en 2 días y nos fuimos solo con
las pequeñas. Partimos para sobrevolar las líneas de Nazca.
El
viaje era larguito, unas 3 horitas, sobre una ruta buena, pasamos por lugares
donde las viviendas eran bastante precarias, a la vera del camino se veían mono
ambientes básicos, pero parecían sin ocupar, daba idea de pueblos fantasmas, no
se veía una sola persona.
Convengamos
que a esa altura del día, había una especie de neblina y estaba feo, pero
teníamos esperanzas que al avanzar la mañana iba a mejorar y por suerte eso
ocurrió; no iba a estar bueno sobrevolar las Líneas un día de viento y sin
claridad. Una primera visión nos llamaba la atención, la mayoría de las casas
tienen, en las extremidades superiores los hierros expuestos, como que estaría
preparado para la construcción en el 2do. piso, más que la mayoría, eran todas;
después tendríamos varias explicaciones o versiones al respecto. Camino a Pisco
vimos por 1ra. vez, los mototaxis (en Lima no los vimos porque no pueden
circular), son tan pintorescos, como inseguros, pero hay montones, de todos modelos,
colores, decorados, etc.
En
el camino, y para hacer tiempo tomamos unos mates (no demasiados, teníamos un
vuelo por delante y muchos comentarios recibidos al respecto).
Después
de presentar documentos y que nos pesaran (¿era necesariooo?) esperamos unirnos
con otros pasajeros y abordar el vuelo. Debo confesar que no había “youtubeado”
sobrevuelos y me imaginé que las avionetas y el aeropuerto eran muy truchos, me
tranquilizó ver el aeropuerto nuevísimo (intentan evitar el sobrecargado del de
Lima, y era ahora un Aeropuerto Internacional) y las avionetas nuevas e
impecables.
Compartíamos
con españoles y una oriental, que al principio no veía nada, hasta que Adriana
le mostró donde mirar y ahí pegó “un gritito de alegría” cuando descubrió las
líneas, lo que confirmó que hasta ahí no había visto nada. El vuelo es tranqui,
cuando vas llegando a la zona se presentaron algunas turbulencias, pero
manejables. Aparte de las figuras, la zona está recorrida por líneas, que
muchas al cruzarse, trazan triángulos y otros polígonos. El mejor guía que
tuvimos (el de las minas de Mara y el complejo de Moray) nos decía que más
importante que “las figuritas” (así las llamaba él) eran esas líneas trazadas,
por lo que representaban, la perfección de las figuras geométricas es
sorprendente.
Y
empezamos, particularmente cuesta más ver las primeras, después vas entrenando
la observación. En la reconstrucción mnémica de las 3, chequeadas con las fotos
vimos: el astronauta, el mono, el colibrí, la araña, el loro. Las 3 personas
que nos hablaron de la profundidad de las líneas nos dijeron distintas cantidades,
lo dejamos en un promedio de 30 cm de calado. El clima de la zona favorece la
conservación, temperatura media, casi no llueve y la composición del suelo es
arcilloso.
El
piloto, que también era el que hablaba para darnos las indicaciones de dónde
mirar, 1ro. indicaba para los de la derecha y después giraba para la izquierda,
para que los pasajeros del otro lado también accedan, eso produce cierta… digamos…
inestabilidad estomacal. Pety y Adri se bancaron bien los vaivenes de la
avioneta, yo casi derrapo, pero puedo mostrar que, la bolsita que me dieron
,quedó intacta!. El espectáculo sin duda vale la pena.
De
vuelta del aeropuerto, nos llevaban a Paracas, cerca de Pisco, donde estaba
nuestro 2do. hotel: San Agustín Paracas. El hotel se lo veía recién estrenado,
y a pesar que le encontramos defectos, era precioso. Se hallaba paralelo a las
costas del Pacífico… entre las costas y el hotel… una pileta gigantesca, que
parecía la antesala del Pacífico. Al llegar fuimos a la habitación, baño
gigantesco y ventana balcón que daba a la terraza que, por supuesto, daba al
Pacífico… a la noche después de cenar nos sentamos un rato ahí a disfrutar una
noche inolvidable.
Pero,
en realidad, estábamos llegando al mediodía, desensillamos y nos fuimos a
almorzar en el mismo hotel que tenía en el restaurant tenedor libre con
variedad de comidas típicas (la gastronomía peruana es muy buena y está muy de
moda): pollo, cerdo, pescados, ceviche, acompañados con papas, quinoa, etc.
comimos muyyyy bien y brindamos con una riquísima “Cuzqueña”. Las 3 cervezas
típicas son: Cuzqueña, Cristal y Pilsen. Hemos bebido de las 3 y yo le traje de
regalo a mi hijito una de cada una y una cuzqueña especial con la etiqueta y la
tapa con el dibujo de Machu Picchu.
Después
del almuerzo, fuimos a pasar la tarde a la pile, mate, chapuzón, mate,
chapuzón… la tarde empezaba a caer y se empezaron a escuchar sonidos de lobos
marinos que se acercaban a la costa; esperamos que el sol se fundiera en el
océano y nos fuimos a preparar para cenar.
Era
domingo a la noche y se notaba que mucha de la gente del hotel era de Lima que
venía a pasar el fin de semana, por lo que éramos pocos en el restaurant.
Teníamos ganas de una “picadita”, nos acomodamos en el sector del bar en
cómodos sillones, vino el mozo y empezamos a explicarle lo que queríamos.
-“queremos
una picada, ¿se dice así acá?”
Cara
de no entiendo…
-“con
pancitos, queso… ¿como lo llaman ustedes a eso?
-¿Cortesía?
Nos dice el mozo, que pensó que queríamos comer de arriba.
Le
explicamos que teníamos intención de pagar algo y después de muchas idas y
vueltas, al final, llegamos a un acuerdo, nos trajo un poquito de todo, y lo
acompañamos con: 2 tragos y una cerveza, Mojito (Adri: azúcar, lima, una ramita
de hierbabuena fresca, ron blanco, agua con gas, gaseosa), Machu Pichu (yo:
granadina, hielo, naranja, menta, pisco, cereza, cáscara de limón) y una Pilsen
(Pety).
La
noche terminó tranquilísima, ya habíamos viajado en avión, avioneta, micro, traffic,
mañana nos tocaba embarcarnos…
4to.
Día
Nos
levantamos no tan temprano por suerte y nos fuimos a desayunar en el mismo
lugar que habíamos almorzado (y donde nos trataron de mangueras con eso de ¿cortesía?),
sector todo vidriado que daba a el Pacífico… qué decirles…
Nos
vinieron a buscar con una traffic y cerquita, a unas pocas cuadras, bajamos en
el hotel “Los Libertadores”: un hotel de 5 estrellas, preciosísimo, rodeado de
jardines espectaculares y hasta contaba con un muelle propio, donde íbamos a
embarcarnos en la lancha rumbo a Islas Ballestas. “Los libertadores” es una
cadena de hoteles que vimos en cada ciudad que visitamos, muy lindos todos,
pero éste de Paracas parecía el mejor.
Nos
recibieron el “capitán” de la lancha y el guía, que era un muchacho de 22 años
más o menos, estudiaba Turismo en una ciudad cercana, era su 2do. viaje, sabía
todo de memoria, tenía todo preparadito el speach que nos iba a dar. Éramos las
únicas latinoamericanas, estábamos con un grupo nutrido de franceses muy
simpáticos, que aparte de escuchar al guía que les hablaba en inglés, tenían un
librito con info del lugar (de esos típicos de turismo, yo tengo un montón) y
mientras nos hablaban a nosotras, leían algún dato más para ellos, también
había un grupo de italianos con guía propia y una parejita de norteamericanos
atrás nuestro. Nuestro guía comenzó hablando en inglés, sin darse cuenta que
éramos de Argentina (cosa que le alegró cuando se enteró), cuando vimos que
hacía la guía sólo en inglés le avisamos que tenía que hablar en español
también, y cuando él se enteró que Pety hablaba inglés, le pidió ayuda para
traducir algunos cosas en las que tenía dudas, para la parejita de atrás.
Adriana
había quedado separada de nosotras, en medio del grupo de tanos, cuando vimos
que las únicas que hablábamos español éramos nosotras, le dijimos a Adri que
venga así aprovechaba la explicación en nuestro idioma, pero se hizo la turista
experta italiana (por un par de semanas que estuvo en Italia, ¡¡¡Dio
Benedetto!!!) y dijo que entendía tooooddddoooo lo que decía el italiano y se
quedaba allí. Ayyyyy eshaaaaaa!!!!
Luego
de un rato de navegación (2 horas y media, aproximadamente… la vuelta se
realiza en media hora) se llega las Islas. Camino a ellas se observa El
CANDELABRO. Gigantesca imagen sobre la arena hecha unos cientos de años antes y
que está intacta, nuestro guía nos dio 3 teorías al respecto, una incluía que
San Martín la había mandado a construir para guiarse y otra aún mejor que
incluía a extraterrestres. Pero en conclusión, lo más aceptado es que es un
geoglifo (así se les dice también a las formaciones de las Líneas de nazca, y
es más, algunos dicen que están relacionadas como éstas).
Son
islas en las que no se pueden descender para no perturbar a la abundante fauna
marina que la pasa bomba en la costa y en las formaciones rocosas socavadas por
el mar, que dan un marco espectacular a una pila de lobos marinos y de aves:
pelícano, cóndor, piqueros, flamencos y otra de las estrellas que son los
Pingüinos de Humbolt ( allí pasa la corriente de ese nombre) Como en todos
lados en Perú siempre se encuentra un efecto de un terremoto, la vida de ellos
está atravesada por la acción de alguno de ellos y en este caso, se veía una
grieta impresionante que dividía una formación rocosa en 2. También vimos a un
lobo macho que había “secuestrado” a un bebé (Lobo marino) para obligar a la
hembra a que vaya a buscarlo (que pedazo de….).
Otras
de las cosas que llaman la atención es la cantidad de guano (excremento de
aves) que hay en la Isla. Se ven las instalaciones que se usan cuando una vez
por año vienen a extraer el guano que sirve como abono y es muy cotizado. Es
más, nos contaban que con la extracción de guano que hicieron la 1ra. Vez,
pagaron la deuda externa de Perú.
Volvimos
al puerto, pasamos por el hotel y nos fuimos a recorrer la costa del mar donde
hay una especie de mercado donde se pueden comprar artesanías y también hay
lugares para comer y tomar algo, el negocio más lindo era de un artesano que
pintaba y también realizaba tallados, era muy talentoso… creo que en el
mercadito hicimos nuestras primeras compras: imanes, calabazas talladas, nada más; bordeando otro puerto, esta vez no
privado como el que usamos nosotras, salían lanchas que iban a Islas Ballestas
, si seguíamos caminando llegábamos a nuestro Hotel, eso hicimos, pasando por
un predio de un puerto nuevo que estaban por inaugurar y que iba a ser muy
importante para la zona.
Nos
quedaban unas horas hasta que nos vinieran a buscar tipo 5 para regresar a Lima.
La hermosa pileta del hotel nos iba a recibir con mucho cariño, ahí comimos
algo al lado de la pileta y una de las mozas que nos atendía nos preguntó qué
era eso que estábamos ¡¡¡tomando!!! Al decir mate (no es tan conocido en Perú…)
el término los confunde porque ellos le dicen mate al cuenco o taza en el que
toman, así dicen “hay mate de coca”.
Después de disfrutar la pileta toda la tarde,
nos vino a buscar una traffic parecida a la que nos trajo (Era un micro como para treinta que nos llevaba
a nosotras solas), para nosotras solas; el viaje se hizo bastante
largo porque nos agarró un matete de tránsito que hizo que la vuelta se
prolongara más de lo esperado. Ahí observando la composición automotriz, mi
deducción fue que muy pocas mujeres manejan en Perú (por eso se maneja taaannn
mal) (hablemos
sin saber 4).
Ya
de nochecita llegamos, después que Adriana en un ataque de falta de identidad
le “gritaba” al guía “nosotras somos, nosotras…” cuando el guía avisaba, por
teléfono, a un encargado que habíamos llegado (este chiste lo entendemos
nosotras 3 nada más, es difícil de explicar).
Luego
de cambiarnos nos fuimos por Miraflores a comer algo, mis queridas amigas
acordaron ir a Starbucks (mi intención era ir a todos los que haya… había otro
en Arequipa y otro en Cusco) allí vi las tazas que decían “Machu Picchu” con el
dibujito, mi intención fue comprarla, así desesperada como soy, pero… me dije,
no voy a ser tan ansiosa… queda feooo, le pregunté a la cajera si había otro en
Cusco, y me convencí que no era bueno cargar de tan temprano con la tacita, así
que tuve la pésima idea (después verán porque) de postergar la compra… todo ¿por
qué?, por el “Que dirán”. Después de nuestra cena, terminamos nuestro recorrido
por Lima… mañana… Arequipa.
HERMOSO DIARIO DE VIAJE!!!!!!!!!!!! ME ENCANTÓ!!!!!!!!!!! GRACIOSO, ENTRETENIDO, Y MUY DESCRIPTIVO..........VALIÓ LA PENA SER VIVIDO
ResponderEliminarsigueeeeeee
ResponderEliminarQué lindo Betty!!! Bien escrito, pude imaginar todo el itinerario...Espero la próxima entrega...
ResponderEliminarya está terminado, Clau!! acá en el Blog!!!!
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