domingo, 27 de julio de 2014

Machu Pichu final!!!

14to. día: MACHU PICCHU/CUSCO | INC: D.


Al final, habíamos logrado dormir, o algo así… Al despertarme, no pavee nada en la cama y me tiré a la ventana a ver si la calle estaba inundada y en qué condiciones estaba el Urubamba. (En realidad no era necesario mirar por la ventana, con que solo no estuviera mojado el piso al bajar de la cama era suficiente… no, no exagero nada.).

Todo igual: feo, llovía, el Urubamba a full; pero en otro milagro a agradecer no se había salido de su cauce, estaba obedientemente allí, siguiendo su curso; parecía que íbamos a poder volver a Machu Picchu después de todo. No creía que tuviéramos la oportunidad subir a la “Puerta del Sol” con esta lluvia, pero, de última recorreríamos toda la ciudadela otra vez para grabar a fuego las imágenes.

De allí nos iríamos directo a la estación de tren para nuestra vuelta a Cusco, por lo que había que dejar las valijas listas, ya que el encargado del hotel nos llevaría todo directo a la estación, así no teníamos que volver a pasar por ahí a la vuelta.

Bajamos a desayunar, dejamos todo y nos fuimos a tomar el ómnibus para arribar a Machu Picchu (el 1ro. de los micros sale 5:30, y lo aprovechan los que van a ir al Huayna en el 1er. turno). El día estaba decididamente espantoso.

Comenzamos la subida y la lluvia iba cediendo, al llegar allí, entramos decididas a encarar hacia “Intipunku” o “Puerta del Sol”, porque no estaba lloviendo, ni estaba tan húmedo. Esta vez Adri tenía el pasaporte por lo que lo selló, dejando la impronta de su visita. Pety y yo también volvimos a sellarlo; me parecía lógico: si me habían sellado dos veces Madrid porque había ido 2 veces… lo mismo para Machu Picchu, así que nuestro pasaporte tiene doble M.P. (el mío también!!!!) dije: NUESTROOOOOO.

Encaramos el camino a “Puerta del sol”, habíamos traído el mate y la idea era, al llegar arriba tomar unos mates mientras descansábamos; no llevábamos nada para comer porque en realidad no estaba permitido. Comenzamos el ascenso, el camino no era terrible, simplemente un poco cansador. Comenzábamos a ver las Ruinas, desde el costado, y estaba muy bueno mirarlas desde esa perspectiva. Nos cruzábamos con algunos que bajaban, extranjeros obvio y parecía un muestrario de idiomas. Luego de un largo rato, nos llevó cerca de 2 horas y ya cansaditas en el último tramo, llegamos a Intipunku.


Los últimos escalones son bastante pronunciados, accedés a donde está el mirador de piedra donde podés sentarte en alguna de las plataformas para observar todo desde una terraza privilegiada: de frente un especie de gran depresión que pareciera ser el origen de la bruma que invadía el lugar. Cuando nos sentamos esa espesa bruma te impide ver todo y de repente pensás: ¿¿¿y para que subí, sino se ve nada???.


Pero hete aquí que esto es parte de la magia del lugar: no ves más que una espesísima atmosfera brumosa, con vapor que asciende y de repente: plaf, se despeja y ante tus ojos: parte del Urubamba, el camino en perfecto zigzag que hace el micro para llegar y Machu Picchu como la gran postal que todos vimos hasta el hartazgo; pero no es postal, es… ¡En vivo y el directo!.


La Puerta del Sol es el tramo final del Camino del Inca y es el primer punto desde donde el caminante ve el Machu Picchu tras su esfuerzo de 4 días (de los que teníamos alrededor ninguno). También es el punto exacto por el que entra el sol en la ciudad el amanecer del día del solsticio de invierno, iluminando en ese momento la ventana del templo del sol, de ahí el nombre de “Puerta del Sol”.

Empezamos a preparar el mate, mientras Pety preparaba el trípode para sacar las mejores fotos; al empezar a matear ya sentimos los primeros gritos: -Mateeeee, gritó un profe de Educación Física que estaba llegando… también al rato, decididamente se nos acercó una mendocina que se prendió a la ronda, ya que hacía un montón que no tomaba mate, porque habían emprendido su viaje hacía unos meses sin yerba (no sé a quién se le ocurre…, con Pety cuando fuimos a Europa, en Paris nos habíamos quedado sin yerba y conseguimos un negocio de venta de productos argentinos donde repusimos las provisiones, también vendían: Gancia, cerveza Quilmes, Bonobom y bizcochitos “Don Satur”) en compensación a la mateada nos trajo unas nueces y otras cosas para picar…


Después de un largo rato de ver como se tapaba y se descubría de acuerdo a los caprichos del vapor, emprendimos la vuelta; la bajada al principio se hizo dificultosa ya que bajábamos de frente a la altura de las escalinatas de piedras, contrariamente a la llegada que estábamos de espaldas y eso aportaba un plus de vértigo.


Nos quedaba la última recorrida por Machu Picchu antes de la partida, una recorrida lenta nos sirvió para despedirnos por cada sector de ese maravilloso lugar… empezaba la lluvia otra vez con intensidad… bondadosamente cuando nos teníamos que retirar y para no alargar penosamente la despedida.

Todavía no habíamos comido nada, así que a la llegada a Aguas calientes, con una decidida y fuerte lluvia, que nos había hecho sentirnos muertas de frío, entramos aun barcito a tomarnos un capuchino y un riquísimo sándwich. Riquísimo estaba, pero a mí me no me cayó muy bien y a Pety tampoco.

Ahí nos fuimos caminando a la estación de tren a esperar nuestras valijas y acceder al tren que salía a las 16:30 aproximadamente (Hummmm no estoy tan segura del horario) después de recibir las valijas, nos sentamos hasta que llegara la hora de arribar al tren, el viaje de vuelta fue agradable y sereno…

Pero en esta vuelta no llegábamos a Cusco directamente como en otros momentos del año, debido a que estábamos en época de lluvias (¿en seriooo?) nos bajaríamos en (hidroeléctrica, era?????????) para hacer el transbordo a un colectivo que nos llevaría a la bella Cusco. Ahí ya había oscurecido y un poco desordenadamente, pero bien, subíamos al micro siguiendo un ¿Orden?. Una azafata o como se llame nos hacía llenar una planilla: yo estaba en el 1er. asiento y Pety y Adri en el 2do., conmigo se sentó un hombre que cuando vio “Argentina” cuando escribí mi lugar de origen, empezó una conversación que duró las 2/3 horas que duró el trayecto.

Gracias a Dios que soy maestra y me encuentro interesada en la política, espectáculo, etc., etc. Todos esos conocimientos (hasta esos que no tenía la menor idea que había adquirido en algún lado) los usé con mi compañero de viaje que me tomó como fuente de información turística Argentina.

El 1er. tema de la conversación fue (sin repetir y sin soplar) presidentes argentinos posteriores a la dictadura; tuve que enunciarlos, con años, principales características de su gobierno, política económica, opinión personal… después de la seriedad del primer tema, y sin solución de continuidad, pasamos a vida y obra de la Coca Sarli (había visto sus películas) ahí me sorprendí de todas las cosas que sabía sobre ella y con la misma seriedad que le hablé sobre el Plan Primavera o la Ley de Obediencia Debida, le informe sobre la relación extramatrimonial que tenía con Armando Bo, los hijos que había adoptado (¿y de donde sabía yo esas cosas….? hasta el nombre de los pibes sabía) y su amor por los perros, hasta su vuelta al cine con Polaco (¿?). Después pasamos al tema: Su Gimenez (¿vivaaaaa?), Monzón, Palito Ortega (no comprendía cómo no me gustaban sus canciones), Maradona y Messi. Programación y características de la Televisión argentina. Encima estaba tan informado que yo quería mostrarme también conocedora de Perú y quería nombrar uno, aunque sea un artista, cantante, algo peruano…, nada y ni un solo nombre pude tirar. Aparte hablé maravillas de la empresa de turismo que nos atendió (Pacífico) y cuando bajamos veo que su campera tenía el nombre de la empresa competidora… (Condor Travel) mmmmmm.

Con la garganta dolorida de tanto hablar y dar lección (parecía que sacaba una bolilla de un tema que tenía que desarrollar en un examen), llegamos a Cusco, donde nos esperaban micros que nos llevaban a los distintos hoteles. Jamele que había estado haciendo cuentas a ver si llegaba a encontrar el negocio abierto para comprarse las botitas, a esta altura estaba desesperada y menos mal que no sabe manejar, sino creo que saca al chofer del volante y maneja a 200 km/ hora con tal de encontrarlas.

Al final llegamos al hotel, yo entré con las valijas y Adri y Pety (¿? ¿Yo fui con Adriana? ¿estás segura Betty?) “volaron” al negocio y por suerte se compró las botitas que son muchísimo más lindas que las mías, así que valió la pena…

Después nos quedaba cenar y armar todo, para irnos tempranísimo para el aeropuerto para nuestro retorno (a Buenos Aires previa escala en Lima), seguía lloviendo… entonces nos fuimos a pasear un poco, compramos postales y fuimos a un Supermercado donde compramos unas botellas de Pisco para traer a Bs. As. y creo que nada más.

No era cuestión de innovar demasiado así que repetimos la Pizzería de la vuelta del hotel que habíamos ido nuestra 1ra. noche en Cusco. Después de eso a dormir, preparándonos para la despedida.

Al otro día tempranísimo nos pasaron a buscar y ahí nos quedaban los aeropuertos y la vuelta a Bs. As., en un viaje que sólo le cabe el adjetivo de ¡perfecto!.




1 comentario:

  1. POR FIN TERMINÉ DE LEER TU DIARIO DE VIAJE O EL VUESTRO INCLUIDAS ADRI Y PETY...........ME MATÓ LA CHARLA CON EL COMAÑERO DE VIAJE..........ES VERDAD NOSOTROS DE ELLOS NO SABEMOS NADA.....BUENO LOS ARGENTINOS SOMOS DE UNA NATURALEZA UN POQUITO EGOCÉNTRICOS........HERMOSO RELATO DE UNA TURISTA EN CUSCO.........Y PERFECTO COMO TU VIAJE

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