14to. día: MACHU PICCHU/CUSCO | INC: D.
Al final,
habíamos logrado dormir, o algo así… Al despertarme, no pavee nada en la cama y
me tiré a la ventana a ver si la calle estaba inundada y en qué condiciones estaba
el Urubamba. (En
realidad no era necesario mirar por la ventana, con que solo no estuviera
mojado el piso al bajar de la cama era suficiente… no, no exagero nada.).
Todo
igual: feo, llovía, el Urubamba a full; pero en otro milagro a agradecer no se
había salido de su cauce, estaba obedientemente allí, siguiendo su curso;
parecía que íbamos a poder volver a Machu Picchu después de todo. No creía que
tuviéramos la oportunidad subir a la “Puerta del Sol” con esta lluvia, pero, de
última recorreríamos toda la ciudadela otra vez para grabar a fuego las
imágenes.
De allí
nos iríamos directo a la estación de tren para nuestra vuelta a Cusco, por lo que
había que dejar las valijas listas, ya que el encargado del hotel nos llevaría
todo directo a la estación, así no teníamos que volver a pasar por ahí a la
vuelta.
Bajamos a
desayunar, dejamos todo y nos fuimos a tomar el ómnibus para arribar a Machu
Picchu (el 1ro. de los micros sale 5:30, y lo aprovechan los que van a ir al
Huayna en el 1er. turno). El día estaba decididamente espantoso.
Comenzamos
la subida y la lluvia iba cediendo, al llegar allí, entramos decididas a
encarar hacia “Intipunku” o “Puerta del Sol”, porque no estaba lloviendo, ni
estaba tan húmedo. Esta vez Adri tenía el pasaporte por lo que lo selló, dejando
la impronta de su visita. Pety y yo también volvimos a sellarlo; me parecía
lógico: si me habían sellado dos veces Madrid porque había ido 2 veces… lo mismo
para Machu Picchu, así que nuestro pasaporte tiene doble M.P. (el mío
también!!!!) dije: NUESTROOOOOO.
Encaramos
el camino a “Puerta del sol”, habíamos traído el mate y la idea era, al llegar
arriba tomar unos mates mientras descansábamos; no llevábamos nada para comer
porque en realidad no estaba permitido. Comenzamos el ascenso, el camino no era
terrible, simplemente un poco cansador. Comenzábamos a ver las Ruinas, desde el
costado, y estaba muy bueno mirarlas desde esa perspectiva. Nos cruzábamos con
algunos que bajaban, extranjeros obvio y parecía un muestrario de idiomas.
Luego de un largo rato, nos llevó cerca de 2 horas y ya cansaditas en el último
tramo, llegamos a Intipunku.
Los
últimos escalones son bastante pronunciados, accedés a donde está el mirador de
piedra donde podés sentarte en alguna de las plataformas para observar todo
desde una terraza privilegiada: de frente un especie de gran depresión que
pareciera ser el origen de la bruma que invadía el lugar. Cuando nos sentamos
esa espesa bruma te impide ver todo y de repente pensás: ¿¿¿y para que subí,
sino se ve nada???.
Pero hete
aquí que esto es parte de la magia del lugar: no ves más que una espesísima
atmosfera brumosa, con vapor que asciende y de repente: plaf, se despeja y ante
tus ojos: parte del Urubamba, el camino en perfecto zigzag que hace el micro
para llegar y Machu Picchu como la gran postal que todos vimos hasta el
hartazgo; pero no es postal, es… ¡En vivo y el directo!.
La Puerta del Sol es el tramo final del Camino del Inca y es
el primer punto desde donde el caminante ve el Machu Picchu tras su esfuerzo de
4 días (de los que teníamos alrededor ninguno). También es el punto exacto por
el que entra el sol en la ciudad el amanecer del día del solsticio de invierno,
iluminando en ese momento la ventana del templo del sol, de ahí el nombre de “Puerta
del Sol”.
Empezamos
a preparar el mate, mientras Pety preparaba el trípode para sacar las mejores
fotos; al empezar a matear ya sentimos los primeros gritos: -Mateeeee, gritó un
profe de Educación Física que estaba llegando… también al rato, decididamente
se nos acercó una mendocina que se prendió a la ronda, ya que hacía un montón
que no tomaba mate, porque habían emprendido su viaje hacía unos meses sin
yerba (no sé a quién se le ocurre…, con Pety cuando fuimos a Europa, en Paris
nos habíamos quedado sin yerba y conseguimos un negocio de venta de productos
argentinos donde repusimos las provisiones, también vendían: Gancia, cerveza
Quilmes, Bonobom y bizcochitos “Don Satur”) en compensación a la mateada nos
trajo unas nueces y otras cosas para picar…
Después
de un largo rato de ver como se tapaba y se descubría de acuerdo a los
caprichos del vapor, emprendimos la vuelta; la bajada al principio se hizo
dificultosa ya que bajábamos de frente a la altura de las escalinatas de
piedras, contrariamente a la llegada que estábamos de espaldas y eso aportaba
un plus de vértigo.
Nos
quedaba la última recorrida por Machu Picchu antes de la partida, una recorrida
lenta nos sirvió para despedirnos por cada sector de ese maravilloso lugar… empezaba
la lluvia otra vez con intensidad… bondadosamente cuando nos teníamos que
retirar y para no alargar penosamente la despedida.
Todavía
no habíamos comido nada, así que a la llegada a Aguas calientes, con una
decidida y fuerte lluvia, que nos había hecho sentirnos muertas de frío,
entramos aun barcito a tomarnos un capuchino y un riquísimo sándwich. Riquísimo
estaba, pero a mí me no me cayó muy bien y a Pety tampoco.
Ahí nos
fuimos caminando a la estación de tren a esperar nuestras valijas y acceder al
tren que salía a las 16:30 aproximadamente (Hummmm no estoy tan segura del
horario) después de recibir las valijas, nos sentamos hasta que llegara la hora
de arribar al tren, el viaje de vuelta fue agradable y sereno…
Pero en
esta vuelta no llegábamos a Cusco directamente como en otros momentos del año, debido
a que estábamos en época de lluvias (¿en seriooo?) nos bajaríamos en (hidroeléctrica,
era?????????) para hacer el transbordo a un colectivo que nos llevaría a la
bella Cusco. Ahí ya había oscurecido y un poco desordenadamente, pero bien,
subíamos al micro siguiendo un ¿Orden?. Una azafata o como se llame nos hacía
llenar una planilla: yo estaba en el 1er. asiento y Pety y Adri en el 2do.,
conmigo se sentó un hombre que cuando vio “Argentina” cuando escribí mi lugar
de origen, empezó una conversación que duró las 2/3 horas que duró el trayecto.
Gracias a
Dios que soy maestra y me encuentro interesada en la política, espectáculo, etc.,
etc. Todos esos conocimientos (hasta esos que no tenía la menor idea que había
adquirido en algún lado) los usé con mi compañero de viaje que me tomó como
fuente de información turística Argentina.
El 1er.
tema de la conversación fue (sin repetir y sin soplar) presidentes argentinos
posteriores a la dictadura; tuve que enunciarlos, con años, principales
características de su gobierno, política económica, opinión personal… después
de la seriedad del primer tema, y sin solución de continuidad, pasamos a vida y
obra de la Coca Sarli (había visto sus películas) ahí me sorprendí de todas las
cosas que sabía sobre ella y con la misma seriedad que le hablé sobre el Plan
Primavera o la Ley de Obediencia Debida, le informe sobre la relación
extramatrimonial que tenía con Armando Bo, los hijos que había adoptado (¿y de
donde sabía yo esas cosas….? hasta el nombre de los pibes sabía) y su amor por
los perros, hasta su vuelta al cine con Polaco (¿?). Después pasamos al tema:
Su Gimenez (¿vivaaaaa?), Monzón, Palito Ortega (no comprendía cómo no me
gustaban sus canciones), Maradona y Messi. Programación y características de la
Televisión argentina. Encima estaba tan informado que yo quería mostrarme
también conocedora de Perú y quería nombrar uno, aunque sea un artista, cantante, algo peruano…, nada
y ni un solo nombre pude tirar. Aparte hablé maravillas de la empresa de
turismo que nos atendió (Pacífico) y cuando bajamos veo que su campera
tenía el nombre de la empresa competidora… (Condor Travel) mmmmmm.
Con la
garganta dolorida de tanto hablar y dar lección (parecía que sacaba una bolilla
de un tema que tenía que desarrollar en un examen), llegamos a Cusco, donde nos
esperaban micros que nos llevaban a los distintos hoteles. Jamele que había
estado haciendo cuentas a ver si llegaba a encontrar el negocio abierto para
comprarse las botitas, a esta altura estaba desesperada y menos mal que no sabe
manejar, sino creo que saca al chofer del volante y maneja a 200 km/ hora con
tal de encontrarlas.
Al final
llegamos al hotel, yo entré con las valijas y Adri y Pety (¿? ¿Yo fui con Adriana? ¿estás segura
Betty?) “volaron” al negocio y por suerte se compró las botitas que
son muchísimo más lindas que las mías, así que valió la pena…
Después
nos quedaba cenar y armar todo, para irnos tempranísimo para el aeropuerto para
nuestro retorno (a
Buenos Aires previa escala en Lima), seguía lloviendo… entonces nos
fuimos a pasear un poco, compramos postales y fuimos a un Supermercado donde
compramos unas botellas de Pisco para traer a Bs. As. y creo que nada más.
No era cuestión
de innovar demasiado así que repetimos la Pizzería de la vuelta del hotel que
habíamos ido nuestra 1ra. noche en Cusco. Después de eso a dormir, preparándonos
para la despedida.
Al otro
día tempranísimo nos pasaron a buscar y ahí nos quedaban los aeropuertos y la
vuelta a Bs. As., en un viaje que sólo le cabe el adjetivo de ¡perfecto!.